Teherán, una ciudad literalmente dividida por las presidenciales: las elecciones de Irán vistas desd
- 19 may 2017
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En el área central de Teherán, un lugar al que muchos iraníes se refieren como Behesht o paraíso, la municipalidad lleva años trabajando en un proyecto urbano de parques y extensas áreas verdes que se extienden a los costados de una de las autopistas que unen el sur y el norte de la ciudad.

Decenas de hombres cuidan sin descanso estos jardines para mantener las flores en perfecto estado -especialmente las rosas que en este mes de mayo son un espectáculo de color-, un gran reto si se tiene en cuenta que estas son tierras de desierto.
Este proyecto, más allá de la gracia que le añade a la ciudad, no tendría nada en particular sino hubiera terminado por convertirse en la gran metáfora del escenario político iraní, cuya división ha vuelto a quedar en evidencia en las elecciones presidenciales de este viernes en las que dos clérigos, uno moderado-reformista, Hassan Rohani, y otro conservador-radical, Ibrahim Raisi, han quedado como los únicos candidato a disputarse el segundo puesto en importancia del país después del Líder Supremo.
A un lado de la autopista está el parque Taleghani, con cientos de árboles que crean una sensación de bosque en medio de la ciudad.
Detrás de esta área verde se esconde uno de los conceptos sobre los que está construido la república Islámica: "la resistencia", que en estas tierras tuvo su máxima expresión durante la guerra con Irak en la década de los 80.
Se calcula que más de un millón de personas de ambos bandos murieron durante los ocho años de esta guerra incitada por el ex presidente iraquí Saddam Hussein poco después de la victoria de la Revolución Islámica en 1979 y que todavía está profundamente anclada en el imaginario de los iraníes.
En las avenidas de cada ciudad o pueblos del país cuelgan fotos de aquellos mártires que murieron en combate, y quienes también están recordados en el museo de la guerra, eje central de este parque Taleghani.
Las familias de los mártires tienen prelación ante el sistema -como por ejemplo en temas de acceso a puestos oficiales o universidades- y son ellos quienes encabezan el inmenso grupo social sobre el que se basa el "nizam" para sostener aquellos valores revolucionarios, antiimperialistas, antioccidentales y religiosos que salieron victoriosos a finales de la década de los 70 cuando diferentes grupos de pensamiento, y de origen social, se unieron para derrocar a la monarquía de los Pahlavi.
Este parque también es la cara del Irán militar, de hombres uniformados que actualmente pelean guerras en otros países de la región, como Siria, de milicianos conocidos como basijis y de clérigos que sostienen el pensamiento revolucionario en sus plegarias y siempre invocan el nombre del Líder Jamenei como su gran guía a seguir, y defender.
De este gran grupo se desprende el ala de pensamiento al que en Irán llaman "radical", que años atrás fue representado por Mahmoud Ahmadineyad y que en estas elecciones ha vuelto a tomar cara a través del clérigo Ibrahim Raisi, un veterano integrante del sistema judicial, que ha sido fuertemente criticado por defensores de los derechos humanos en Irán, que lo vinculan con las ejecuciones extrajudiciales de cientos de prisioneros políticos durante los años 80.





















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